martes, 1 de marzo de 2016
Desde el cuerpo de una amiga
Filas enteras del frío que recorre mi espalda, conozco esa sensación llena de miedo y a la vez de impulsos que me llevan a saltar, a conocer el más allá. Mis ojos se mantienen bien abiertos pero lo único que logro ver es negro, todo oscuro y al final una luz que se apodera de todo mi cuerpo y me eleva. Me hace subir hasta que mi cuerpo deja de tocar el suelo, sé que esto es otra etapa, sé que esto es otro momento y no estoy sufriendo. Lamento no haber podido despedirme, lamento no poder verte a los ojos y decirte que fue importante conocerles. Sé que el tiempo ha sido muy corto, sé que hay preguntas, muchas...también las tuve en su momento. Ahora todo está claro, ahora sé a donde voy y sé que hice lo que debí. Es difícil tener que decir adiós, pero me he transformado en luz y ahora cada vez que veas el sol estaré allí, junto a todo lo que toque.
01.03.16
lunes, 22 de febrero de 2016
Tocando el cielo

Sabes reconocer cuando tu alma decide caminar sola, que tu cuerpo no pueda controlar sus movimientos, simplemente sientes como se aleja de ti cada vez más, pero no, no estás muriendo. Mi alma esta flotando, en este momento siento como se eleva y un fino hilo la une a mi corazón y no logro entender como poder tener un poco más de control sobre ella, simplemente se eleva y toca el cielo con su delicada luz. Es como entrar en un sueño perfecto pero eterno, no siento más nada, no pienso en más nada que el cielo en este momento, que las estrellas buscan conversar conmigo, con mi alma que las mira fijamente admirando todo aquello, todo aquello que simplemente sigue elevandose. Nunca es suficientemente alto, el cielo es tan inmenso y a pesar de esos siento como le abrazo y le digo todo lo que es para mi, que quizás sea una alma con una luz que se extinga en algún punto de este sueño. No tengo problema en empezar a viajar ahora mismo y quizás, cielo, no esté en el mismo lugar que antes, pero siempre estaré viajando hacia ti.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Gavetas
Todo empezó en una especie de barca que navegaba por un río, habíamos tres parejas en aquel bote y parecía que pasábamos un buen rato. El cielo estaba completamente estrellado, tal cual vieras una hermosa foto del universo, los colores variaban entre lila y toques de celeste entre el negro del fondo y el resto de las constelaciones. La verdad no recuerdo quién estaba conmigo en ese preciso momento, solo se que su rostro cambiaba, las personas eran distintas con forme pasaban los minutos. Seguido de todo aquello el río empieza a tornarse más agresivo, y la barca pierde el control con la velocidad que adquiere, todos desesperados pensamos que todo había sido una mala idea desde el inicio. Los arboles estaban alumbrados con pequeños destellos todos, como luciérnagas, y todos los colores eran fuertes pero oscuros...yo solo me agarré fuerte para no salir disparada del bote. Finalmente puedo ver que al final hay una muralla de plantas que iba a detener aquella barca y luego de unos segundos ocurrió el impacto pero de una manera poco brusca.
¿Qué es esto? - Me pregunto extrañada.-
El río se había transformado en una vía de enredaderas, plantas de todo tipo la conformaban y de ellas salían aquellas luces que parecían luciérnagas en el aire. Después de eso unas pequeñas criaturas empezaron a salir de entre las ramas, no sabría explicar de qué clase eran...solo parecían hadas no tan dulces y con un aspecto un tanto tétrico. Logre tomar una sin poder evitar sonreír al verlas por lo espectaculares que me parecían, pero creo que ella no pensaba lo mismo y me saco un pequeño letrero que decía: No te confíes. Me asuste terriblemente después de leer aquello, pero no me dio mucho tiempo para entrar en pánico cuando una voz empieza a decir: Este es otro reto, busca a quienes has perdido en tus recuerdos, pero no te pierdas tu en ellos.
El río de ramas empieza a abrirse en dos dibujando una especie de camino o laberinto para nosotros, no tenemos más opción que seguir adelante. Juntos y un tanto asustados emprendemos aquella prueba. Todo resulta muy extraño, caminamos entre recuerdos de todo tipo y pareciera que fuera una enorme casa con habitaciones gigantes y en cada una de ellas se encontraban escenas distintas de cada una de nuestras vidas. Sin darnos cuenta una de las chicas había desaparecido, no recuerdo ahora bien su nombre, solo sé que desesperados la encontramos completamente desnuda mirándose en un espejo y con lagrimas en los ojos. La pareja de la chica la tomo por los hombros y la trajo hacia mi...
No te pierdas, le dije, mantén la cordura. -Coloque la mano en su mejilla y automáticamente volvió el brillo a sus ojos y sus ropas regresaron a su cuerpo.- Esto es realmente una locura...-Dije mientras continuaba con mi camino.-
Decidí entrar a una habitación donde todo era blanco, los muebles y lo demás...alguien estaba acompañándome creo. Había algo en particular que me llamó mucho la atención, era un mueble con cientos de gavetas que dentro tenían más gavetas, y por debajo de este sobre salía una correa de perro, la tomé y me fije que era lo que había al otro extremo, para mi sorpresa y alegría era una muy vieja cachorrita que había tenido en mi niñez llamada Bella. Bella se me había escapado muchos años atrás y para mi fue algo que nunca pude olvidar, ella estaba allí sentada muerta de miedo debajo del mueble, pude llamarla para que se acercara y cuando finalmente lo hizo su pelaje pasó a ser negro, me impresione por eso...la acaricié un rato y luego la dejé volver a su refugio donde su pelaje volvió a ser de un blanco nieve.
Me dediqué a mirar todas las gavetas después de un rato y una de esas hadas tétricas del inicio se encontraba revoloteando frente a unas en especial, me acerque pero ella desapareció enseguida. Abrí las gavetas y pude ver que dentro habían más, unas más pequeñas que otras y una enorme en el medio de estas. Todas tenían nombres de mis amores del pasado, tenían cartas, viejas flores, regalos; habían algunas que estaban selladas con una enorme X. Pero la más grande fue la que más impresión me dio, al abrirla tenía hasta casetes de recuerdos con títulos de los momentos más preciados con ese amor, habían fotos, aromas en frascos pequeños, libros, obsequios.
Mientras veía todo eso sentía que me estaba distrayendo de mi verdadera misión en ese lugar y en ese preciso momento apareció una persona que era al que pertenecía la segunda gaveta mas grande en aquel mueble. Yo simplemente me sorprendí y le salude, pero él mantenía una mirada seria...se acercó un tanto y señalo la gaveta más grande para luego decirme:
Parece que no importa cuanto tiempo puedas pasar con una persona, parece que siempre los recuerdos más felices no necesitan años...
El tiempo se esta acabando...-Escuche aquella voz del inicio advertirnos.-
Mierda -Dije para mis adentros, me di la vuelta y empece a correr fuera de la habitación mientras que la otra persona se desvanecía.-
Yo me sentía por alguna razón más tranquila y logré encontrarme nuevamente con el grupo para después salir todo por la puerta principal de aquella mansión. Todos hablaban de sus experiencias y de sus recuerdos, de como lograron decidir seguir adelante y dejar aquellos recuerdos en las hermosas gavetas. Parecía que llegamos al acuerdo de que no está mal abrirlas de vez en cuando para recordar por qué somos quienes somos ahora.
martes, 29 de septiembre de 2015
Youth
Estoy en mi habitación viendo cada rincón desde este sillón viejo y desgastado, es triste. Todo lo que la luz toca deja ver el polvo sobre aquellas cosas que ya no uso, o que solo tomo de vez en cuando. Siento como mi vida se va en este instante, ¿Me escuchas? no, ¿Quién podría escucharme si no grito? todo esto es inútil...y mi cigarro se desgasta. Mis pantalones se ven sueltos y mi camisa desabrochada solo con gotas de sudor en mi pecho. Ya no soy el mismo de antes, las cosas que significaban antes ya no significan nada. Siento que soy igual que mis cosas llenas de polvo, igual que mi cigarro, igual que mi nada...
lunes, 29 de junio de 2015
martes, 7 de abril de 2015
Los corazones
- ¿Conoces los limites?
- No.
- Lo sé, lo sé muy bien...
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No existen, ahora mismo los limites no existen,
hay tanto en este momento que podría ir simplemente desnuda
y que las ráfagas de viento me vistan
mientras las corrientes me arrastran a tus brazos, me tomen y no me suelten.
Podrás también conocer desde mi piel lo lejos que ahora están mis fronteras...
podrás verlas desaparecer en el horizonte,
como todo lo que he decidido que ya no se vea.
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jueves, 26 de marzo de 2015
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