Sin dudar parecía eterna aquella compañía entre las sombras de los árboles, veía el amanecer y el atardecer una y otra vez pero jamás me di cuenta de que eso eran...la importancia se volvió obsoleta. Podía imaginar todas las cosas que quisiera, a la final todo siempre estará allí...
El bosque, el amanecer y el atardecer...
¿Preocuparme por admirarlos? para nada, en algún momento seguro lo haré pero...¿Para qué ahora?
Solo me preocupaba por seguir flotando en las nubes. Me molestaba que mis manos desnudas rozaran el musgo que se encontraba debajo de ellas al apoyarlas en el suelo, solo miraba con desdén aquellas manchas marrones que hacían ver mis dedos tan poco higiénicos.
¿Agua? Ash...¿Para qué? solo me mojaba, me daba frío...no lo soportaba. Pero aun seguía alli, constantemente imaginando el mundo donde siempre todo era como yo lo deseaba. La tierra que no ensuciaba, el agua que no mojaba y el cielo que no soplaba.
Egoista...
Escuche entre los arboles, una voz susurraba y el eco acentuaba.
Egoista...
Mi fiel amiga la imaginación empezaba a jugar conmigo tanto como a mi me divertía jugar con ella.
¡Egoista!
En ese momento el cielo, la tierra, el agua, el amanecer y el atardecer me dejaron sola. Ya no había nada que poder decir me hacían infeliz...solo quedo mi verdadero dolor y el pequeño orgullo que jalaba mis hombros hacia abajo.
La nada quedo por ser tan fría, ya no mas de aquello que acostumbre a observar, de todo aquello que pude apreciar y no descubrí hasta que me lo arrebataron, ¡NO! hasta que me lo arrebate yo misma de mi alrededor, por no aceptar que el verdadero problema era yo y culpaba a los demás por que no sabía como hacer para que mis verdaderos sueños se hicieran realidad.
Odio la nada...¿Por qué no hay nada?
Que fastidio....