Un pequeño niño llamado James mitad lobo de pelaje color azul como el mar, planeaba divertido como hacer nuevos experimentos con distintos tipos de plantas exoticas...
Pero esta historia es distinta, todo empezo cuando este pequeño niño vagaba por las plantaciones de calabazas gigantes, las cuales el pueblo se encargaba de cultivar para la feria anual de ¡LA MEJOR CALABAZA! si, el solo queria una para hacer un enorme guizo con el jugo de esta, y en dicha epoca las calabazas se encontraban rebozantes de sabor. Al pobre James se le hacia agua la boca solo al percibir su aroma con su pequeña nariz.
Mientras tanto en la granja del Señor George estaban secretamente cultivando la calabaza mas grande que el pueblo jamas habia visto en la historia de los siglos, la calabaza Elizabeth. Todos siempre querian lograr cultivar a una Elizabeth pero era practicamente imposible, casi siempre antes de llegar a ser tan grande la calabaza se pudria y muchos aldeanos terminaban sin concursar por haber perdido su cosecha.
James se arrastraba por la arena mirando a ambos lados como si fuera un perro cazador; segundos despues él escucha como el Señor George sale corriendo de su establo por haber escuchado un grito de su esposa Helen que ahora se encontraba en trabajo de parto - ¡YA VOY MI AMOR! - Se escucho gritar al hombre desesperado y muy agitado por la emoción.
¡AMOR NADA! ¡ME ESTOY MURIENDO!- Grito nuevamente la esposa intentando que su esposo se diera mas prisa en llegar. En ese momento James aprovecho para echar un vistazo en el establo, a penas apoyó sus pequeñas patas en la tierra para no hacer ninguna especie de ruido y luego se asomó levemente en la puerta que se encontraba entreabierta.
Un coro de angeles empezó a cantar y el niño embelezado miró con los ojos más abiertos que nunga a la enorme Elizabeth, veía como su color perfecto casi la hacia brillar, sin poder evitarlo se fue acercando a ella como su estubiese bajo un hechizo.- Oh dios de las bellezas...oh oh oh...-Al llegar en frente de ella con un leve sonrojo en sus mejillas la miró apenado y le dijo- Hola...hermosa...-Al decir la ultima palabra el lobito puso las manos en su cara y avergonzado desvio la mirada. La calabaza solo se mantenia alli esplendida.
Tienes que ser mia... -Su mirada cambio y ahora era de deseo absoluto, asi que tomó su capa y se la colocó encima, la cual ni cubria un tercio de ella.- ¡Alibu bitubux truiix! -Con esas extrañas palabras la calabaza y James desaparecieron del establo, solo dejando aquel vacio.
Cuando James abre los ojos lentamente esperando haber realizado bien su conjuro, se da cuenta de que si resulto y con una sonrisa contempla su pequeña cabaña y como ahora la enorme Elizabeth ocupaba gran parte de ella.- JAJAJA SII! Eres miia.... -El se acerca a ella lentamente y luego de un segundo de verla fijamente la abraza con ternura y le susurra- Te amo -Una sonrisa atontada se dibuja en su rostro-
CONTINUARA....