El pequeño más
fuerte de los heroes, vivía en una pequeña cueva oculta en el bosque. Esta era
oscura pero la luz de su corazón era suficiente para iluminarla para él, este pequeño se encargaba de cuidar los sueños de los mas grandes Dioses y salía a enfrentar cada noche las pesadillas mas malignas que podían encoger el poder del mas valiente e inmortal.
¿Muchos se preguntarán, cómo es que un héroe tan minúsculo lograba confrontar las pesadillas de los Dioses? - Pues él lograba con su humildad enfrentar a la grandeza por más malévola que fuera, sabía que no se trataba de estaturas y que para ser fuerte no se tenía que ser necesariamente un Dios, por eso mismo las grandes figuras del cielo lograban dormir tranquilos, porque sabían que allí estaría aquel héroe cuidando su descanso.
El amaba su trabajo ya que se sentía orgulloso, sabía que era de muy buena ayuda y que vivía más que feliz, su alma no era inmortal pero lograba ser plena. Los Dioses le habían ya ofrecido varias veces volverlo inmortal para que de esa manera les siguiera ayudando pero el héroe se negó con una sonrisa.
- Esta vida es lo más preciado que tengo, no es que si me volviese inmortal la despreciaría sino que me interesa vivir las siguientes o no vivir ninguna, es una muy grande aventura aquella gran duda que os ruego no me contéis que ha de pasar en mi futuro. Y no os preocupéis que los ayudaré hasta que me necesiten pero ya verán que un poco de mi quedará en cada uno de sus sueños y sabrán como enfrentar sus pesadillas.
Y así fue hasta el ultimo de sus días...
