Todo empezó en una especie de barca que navegaba por un río, habíamos tres parejas en aquel bote y parecía que pasábamos un buen rato. El cielo estaba completamente estrellado, tal cual vieras una hermosa foto del universo, los colores variaban entre lila y toques de celeste entre el negro del fondo y el resto de las constelaciones. La verdad no recuerdo quién estaba conmigo en ese preciso momento, solo se que su rostro cambiaba, las personas eran distintas con forme pasaban los minutos. Seguido de todo aquello el río empieza a tornarse más agresivo, y la barca pierde el control con la velocidad que adquiere, todos desesperados pensamos que todo había sido una mala idea desde el inicio. Los arboles estaban alumbrados con pequeños destellos todos, como luciérnagas, y todos los colores eran fuertes pero oscuros...yo solo me agarré fuerte para no salir disparada del bote. Finalmente puedo ver que al final hay una muralla de plantas que iba a detener aquella barca y luego de unos segundos ocurrió el impacto pero de una manera poco brusca.
¿Qué es esto? - Me pregunto extrañada.-
El río se había transformado en una vía de enredaderas, plantas de todo tipo la conformaban y de ellas salían aquellas luces que parecían luciérnagas en el aire. Después de eso unas pequeñas criaturas empezaron a salir de entre las ramas, no sabría explicar de qué clase eran...solo parecían hadas no tan dulces y con un aspecto un tanto tétrico. Logre tomar una sin poder evitar sonreír al verlas por lo espectaculares que me parecían, pero creo que ella no pensaba lo mismo y me saco un pequeño letrero que decía: No te confíes. Me asuste terriblemente después de leer aquello, pero no me dio mucho tiempo para entrar en pánico cuando una voz empieza a decir: Este es otro reto, busca a quienes has perdido en tus recuerdos, pero no te pierdas tu en ellos.
El río de ramas empieza a abrirse en dos dibujando una especie de camino o laberinto para nosotros, no tenemos más opción que seguir adelante. Juntos y un tanto asustados emprendemos aquella prueba. Todo resulta muy extraño, caminamos entre recuerdos de todo tipo y pareciera que fuera una enorme casa con habitaciones gigantes y en cada una de ellas se encontraban escenas distintas de cada una de nuestras vidas. Sin darnos cuenta una de las chicas había desaparecido, no recuerdo ahora bien su nombre, solo sé que desesperados la encontramos completamente desnuda mirándose en un espejo y con lagrimas en los ojos. La pareja de la chica la tomo por los hombros y la trajo hacia mi...
No te pierdas, le dije, mantén la cordura. -Coloque la mano en su mejilla y automáticamente volvió el brillo a sus ojos y sus ropas regresaron a su cuerpo.- Esto es realmente una locura...-Dije mientras continuaba con mi camino.-
Decidí entrar a una habitación donde todo era blanco, los muebles y lo demás...alguien estaba acompañándome creo. Había algo en particular que me llamó mucho la atención, era un mueble con cientos de gavetas que dentro tenían más gavetas, y por debajo de este sobre salía una correa de perro, la tomé y me fije que era lo que había al otro extremo, para mi sorpresa y alegría era una muy vieja cachorrita que había tenido en mi niñez llamada Bella. Bella se me había escapado muchos años atrás y para mi fue algo que nunca pude olvidar, ella estaba allí sentada muerta de miedo debajo del mueble, pude llamarla para que se acercara y cuando finalmente lo hizo su pelaje pasó a ser negro, me impresione por eso...la acaricié un rato y luego la dejé volver a su refugio donde su pelaje volvió a ser de un blanco nieve.
Me dediqué a mirar todas las gavetas después de un rato y una de esas hadas tétricas del inicio se encontraba revoloteando frente a unas en especial, me acerque pero ella desapareció enseguida. Abrí las gavetas y pude ver que dentro habían más, unas más pequeñas que otras y una enorme en el medio de estas. Todas tenían nombres de mis amores del pasado, tenían cartas, viejas flores, regalos; habían algunas que estaban selladas con una enorme X. Pero la más grande fue la que más impresión me dio, al abrirla tenía hasta casetes de recuerdos con títulos de los momentos más preciados con ese amor, habían fotos, aromas en frascos pequeños, libros, obsequios.
Mientras veía todo eso sentía que me estaba distrayendo de mi verdadera misión en ese lugar y en ese preciso momento apareció una persona que era al que pertenecía la segunda gaveta mas grande en aquel mueble. Yo simplemente me sorprendí y le salude, pero él mantenía una mirada seria...se acercó un tanto y señalo la gaveta más grande para luego decirme:
Parece que no importa cuanto tiempo puedas pasar con una persona, parece que siempre los recuerdos más felices no necesitan años...
El tiempo se esta acabando...-Escuche aquella voz del inicio advertirnos.-
Mierda -Dije para mis adentros, me di la vuelta y empece a correr fuera de la habitación mientras que la otra persona se desvanecía.-
Yo me sentía por alguna razón más tranquila y logré encontrarme nuevamente con el grupo para después salir todo por la puerta principal de aquella mansión. Todos hablaban de sus experiencias y de sus recuerdos, de como lograron decidir seguir adelante y dejar aquellos recuerdos en las hermosas gavetas. Parecía que llegamos al acuerdo de que no está mal abrirlas de vez en cuando para recordar por qué somos quienes somos ahora.
