No busco un lugar en la multitud, tampoco
espero a que entre tantas caras logres reconocerme y te dediques a pronunciar
mi nombre. No espero que tu alma viva pensando que quizás en algún momento me
importó hasta el color de tus labios y el aroma de tu ropa impregnado en la
mía…pero tampoco estoy dispuesta a dejar pasar mis sentimientos por alto, sean
buenos o sean malos. Sé que esto rompe el contrato que firmamos y que guarde en
la gaveta después de que te fuiste, no luché porque me voltearas a ver una
ultima vez. No llore porque no me sentía realmente mal, me sentía aliviada de
que ya no tenía que recordar las reglas, ya no tenia que recordar las normas
impuestas por el momento, respire aliviada porque ya no esperaba mas que llegaras, porque sabía que obviamente no vendrías así mirara mil veces por la ventana.
¿Pero sabes qué pienso?...No me despido de ti no porque no pueda, sino porque
no quiero. Sería demasiado fácil dejarte a un lado, sería demasiado fácil hacer
como si nada hubiese pasado. No creo que me robaras el corazón pero él tampoco
te pasó por alto; es como cuando pasa una estrella fugaz y solo la lograste
admirar por unos muy pocos segundos pero recuerdas que en ese segundo pediste
un deseo; seguido de eso nunca olvidas aquel momento. Finalmente sientes algo
de tristeza y hay un pequeño suspiro que deja salir el alma y me recalca que
las estrellas fugaces no pasan dos veces, y quizás si veo otra le pida otro
deseo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario