Cortos brincos daban ritmo a la tierra mientras que con los pies descalzos bailaba, una tobillera dorada sonaba ligeramente y encantaba. Una mujer de ropajes distintos todo su cuerpo adornaba, una falda color violeta que en el viento se agitaba dejando por una abertura vertical mostrar su pierna derecha, morena y brillante; en la parte superior llevaba un mantón al que usaba como prenda de vestir, con sus tiras colgando y su vientre descubierto. Sus brazos adornados con brazaletes, lucía aretes dorados y largos; todo parecía componer el cuadro perfecto mientras que su cabello rizado de color azabache algo despeinado era el lecho de una rosa.
Se trataba de una gitana que con su grupo de familiares se dirigia a una nueva aventura mientras que acompañada de sus hermanas cantaba y danzaba por el camino. No obstante al llegar a un sitio tranquilo en el bosque todos decidieron acomodarse para así pasar la noche y poder continuar el día siguiente con su trayecto al pueblo mas cercano, con el fin de dar a conocer uno de sus actos mas esperados. El color de sus carretas era único, colgaban objetos infinitamente hermosos y extraños, de los cuales cada uno llegaba a tener su propio significado.
Mientras tanto la gitana soñadora no paraba de sonreír, su mente no dejaba de imaginar todo aquello que proximamente conocería, no dejaba de pensar en los rostros de las personas que la veían cuando bailaba y como muchas niñas imitaban sus movimientos cuando se presentaba. Era espectacular todo aquello, vivir y disfrutar de que la vida la viviera a ella.
Al día siguiente como esperaban llegaron al pueblo, todas las personas emocionadas miraban encantadas los colores y los trucos que aquellos hombres podían hacer con su propio cuerpo, saltos tan altos que parecía que no fueran afectados por la gravedad, la música con aquellos instrumentos de cuerda que hacían que todo se viera tan mágico y detrás de todo las mujeres que sin problemas movían su cuerpo, parecía que hablaran con sus manos, al igual de que con sus caderas. Muchos hombres quedaban embelesados por el cuerpo de las jovenes y la belleza de sus rostros con maquillajes frescos pero a la vez coloridos.
La gitana protagonista agitaba la pandereta contra las palmas de sus manos al igual que con sus caderas, moviendo sus brazos como si jugara con el aire que pasaba entre ellos. Su sonrisa era contagiosa y a más de uno embrujo con sus encantos.
¿Qué es aquello que suena en la plaza? -Pregunto un joven alto, de cabello negro y ojos claros. Se acerco a la puerta del establecimiento donde se encontraba con uno de sus compañeros.-
No lo sé, al parecer es una caravana de gitanos. Ya sabes...esos que bailan y entretienen a esta gente. -Dijo algo desinteresado mientras que continuaba bebiendo de su cerveza.-
¿Gitanos? -Sus labios se curvearon hacia arriba.- ¡Acompáñame a ver! -Le dijo emocionado.-
Agh no hombre, déjate de andar de vieja chismosa. Mira que hay cosas que hacer después de aquí...-Acomodandose bien sobre su silla mientras que se aferraba a su cerveza.-
¡Vamos tonto, suelta eso! -Le insistió el joven mientras que le tomaba por el cuello de su camisa y lo jalaba con fuerza, provocando que a este se le cayera la cerveza de la mano.-
¡Nooo! !Aaah, mi cerveza desgraciado, mi cerveza! -Gritaba como si fuera un niño al que le quitaron el dulce de las manos.- Ya vuelvo por ti mi amor. ¡CANTINERO! prepárame cuatro que ya vengo después de que entierre a este futuro muerto.
Cuando ambos hombres llegaron a la plaza el interesado no pudo evitar que sus ojos se abrieran de par en par, no parecía creer lo que estaba viendo. Todo aquello parecía mágico y contagiosamente feliz que su cuerpo no podía evitar responder al sonido de la música. Mientras que su compañero refunfuñando se cruzó de brazos como un niño malcriado.
La gitana pasaba por las personas que se encontraban mas cerca y les bailaba, invitandolas a acompañarla en su danza, muchas niñas alegres competían a ver quien lo hacía mejor mientras que la gitana se limitaba a sonreirles para animarlas.
De repente todo se detuvo por un instante, el hombre quedo rendido al ver los movimientos de la mujer y al ver su sonrisa su boca casi suelta a su mandíbula. La gitana aun no se percataba de la mirada del hombre, seguía danzando sin parar mientras que de repente aquel hombre se empezó a acercar a ella casi sin pensar.
¡Ey, Hombre! ¿A donde crees que vas? - Le grito el amigo intentando hacerlo reaccionar.-
El joven paso ileso entre los saltos, músicos, juegos con espadas y demostraciones de juegos con fuego.
Su amigo desde el otro lado no podía creer lo que hacia.
Los de la cantina van a creer que era en serio lo de matarlo y ni siquiera fui yo...-Dijo colocandose una mano en la cabeza, hablando para él mismo.-
En uno de tantos giros que formaban parte de la rutina de la gitana logró observar al joven y como él se le acercaba, lo miro fijamente por unos momentos, le parecía un hombre muy atractivo. Sonriendo se le acerco y empezó a bailar a su alrededor, mientras que con un manto transparente cubría y descubría sus ojos casi como en un juego, dejando solo a la vista sus ojos.
El hombre encantado intentaba seguir su mirada hasta que en un momento dado reaccionó y decidió actuar. Empezó a bailar junto a la gitana, cortejandola con sus pasos mientras que llegaba a tomarle por la cintura y atraerla hacia él. Todos dirigieron sus miradas a la pareja de desconocidos que ahora eran el punto focal de todos.
La mujer mas seductora no permitía que él llevara el control y tomaba la iniciativa de separarse, empezando a recorrer parte del lugar dejando que el la persiguiera.
Finalmente el hombre la alcanza para luego tomarle nuevamente de la cintura con fuerza, acorralándola contra su cuerpo, mirandole fijamente a los ojos. Ella posa ambas manos sobre el pecho del joven, entrecerrando levemente los ojos. Justo en el momento la música se detuvo.
Todos aplaudían a su alrededor mientras que aquella pareja mantenía la misma posición mirandose fijamente. El joven con su mano izquierda sujetaba la cintura de la gitana mientras que con un movimiento ágil de su diestra aparece por acto de magia una rosa blanca, dándole un beso con esta en los labios.
PD: La vida nos regala muchas oportunidades y muchas de ellas están ocultas en las situaciones mas irregulares, en ocasiones en las que en otros momentos decidirías simplemente pasarlas por alto y mirar desde lo lejos. Anímate a ser sorprendido por los momentos y quizás salgas con algo más que una nueva experiencia.

Genial! Esta vez lograste relatar una historia que, a pesar de ser romántica, tiene sus toques de comedia y no pecó de meloso. Ese es el riesgo de escribir este tipo de historias, pero tu agarraste lo mejor del romanticismo y lo plasmaste aquí. Así que eso para mi es todo un logro *o*
ResponderEliminarY sí, por cosas como esta y más es que hay que aprovechar cada oportunidad que se nos presente. Así tendremos más experiencias por vivir y quien sabe, habrán cosas que perduren por toda nuestra vida y salen de los momentos más inesperados. Y es que a al final, al menos para mi el motivo de vivir es ganar la mayor cantidad de experiencias posibles. Sentir que vivimos, pues.
De nuevo: genial, como todas tus historias :)