Autora: El siguiente escrito fue inspirado por esta canción, simplemente cerré los ojos y deje fluir la imaginación. Están invitados a reproducirlo mientras leen.
También fue inspirado en un buen amigo y espero que le guste. El me dio a escuchar esa canción tan genial y ambos nos sentimos de alguna manera identificados por eso. Sigur Rós se podría decir que nos unió mucho más.
Se abren dos enormes ventanas de par en par, no se logra comprender lo que sucede a su alrededor pero todo es inigualablemente hermoso, increíble y adictivo. Finalmente algo adorna el silencio al escuchar como un grupo de aves despega como si se hubiesen puesto de acuerdo. Todo se trataba del lugar, nada mas que el lugar. Se veía infinito, el cielo se disputaba entre los tonos de amarillo y jazmín Al mirar hacia arriba se podía admirar como las copas de los arboles rozaban las nubes, simulando a miles de manos que desde la tierra se estiraban intentando tocar el cielo con las yemas de sus dedos, las cuales se dividían en ramas de vida eterna. Perfecto...
Todo funcionaba al mismo tiempo, el aire rozaba cada centímetro del cuerpo del suelo, casi se le podía escuchar respirar, tan tierno y pasivo. Inhalaba...Exhalaba...
El musgo adornaba parte de las rocas que se encontraban dispersas, algunas eran mas imponentes pero no por eso mas hermosas, mientras que el suave tintineo de gotas diminutas caían constantes alimentando el césped.
Las ventanas se mantenían abiertas, estudiando cada movimiento ya sin buscarle sentido, solo sintiendo, clavado en la tierra igual que los arboles, un enorme ciervo de astas que simulaban a una corona y su cuerpo rígido cubierto con su pelaje pardo. El corazón le latía agitado, llegaba a aquel punto de sentir como todo su cuerpo palpitaba y como su sangre corría cálida por sus venas.
El cantar de pequeños canarios llamo su atención, mientras ellos adornaban la escena con aquella melodía; todo en pocos segundos se volvió más irreal cuando el aire se transformo en una brisa mas fuerte provocando que las ventanas retumbaran, forzándolas casi a cerrarse de golpe. Pequeñas hojas arrancadas por la brisa, la tierra al igual que las gotas cruzaban los bastidores, mientras que el viento soplaba con fuerza sin parar. No quería acabar con todo aquel lugar perfecto, simplemente ya no quería dejar de observarlo. Simplemente todo era tan calmado y había tanto que ver, apreciar y admirar que no podía permitir que aquello llegara a su fin.
¿Qué, soy yo la que ve a través de esas ventanas de madera?
La brisa aumentaba mientras que las ventanas se batían contra ella. De repente un par de manos se posaron en cada ventana, manteniendolas abiertas mientras que estas luchaban sin parar.
No quiero dejar de observar....
Las manos se empezaron a multiplicar y la brisa se convirtió en un simple suspiro entre aquellas ventanas, las manos y el cielo.
PD: El seguir metas es una prueba de constancia, estar seguro de lo que quieres solo es un boceto de la vida y definitivamente estar seguro de lo que será es completamente un misterio.

Siempre he considerado que lo que hace genial a una historia, canción, pintura o cualquier expresión artística es el hecho de incentivar la imaginación de quienes lo leen/escriben/ven. Que te hagan imaginarte cosas o crearte, como a mi me gusta llamarlo, una película mental.
ResponderEliminarEso es lo que tus historias hacen en mi. Lo genial de esta historia es la INMENSA calma que da; la forma en que describes cada detalle invita a imaginarse uno mismo en el lugar, adentrarse en él y olvidarse del resto. Eso es algo que siempre, SIEMPRE intento buscar en cualquier tipo de expresión artística.
Eso sin resaltar lo increíble que es leer la historia escuchando a su vez Ekki Múkk, que resulta ser de las canciones más geniales que he escuchado últimamente. Creo que tú más que nadie sabes como me hace sentir esa canción.
Te admiro muchísimo por muchísimos motivos, e historias como esta y como las que has publicado por aquí son sólo uno de ellos :)
Me identifique mucho con el relato, y mas con la moraleja. Al certeza o no, nos llevara la acción sostenida. Ah, lo de la música como acompañamiento, hace mas relajante la lectura. TQM
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