miércoles, 9 de mayo de 2012

Sin miedo al reflejo





Es difícil dibujar una sonrisa cuando miles de sentimientos diferentes se cruzan por la cabeza, la confusión es algo natural en todo ser humano, pero... ¿También era normal en una bestia?

Una bestia, en pocas palabras se le denomina a un animal salvaje, generalmente peligroso. Son criaturas indomables exiliadas por el miedo de las personas a la soledad. Estando tiempo sola sus pensamientos vagan entre un sin numero de ideas diversas, que conforman su día, una bestia no tenia derecho siquiera de socializar, era casi imposible mostrarse sin causar pánico a los demás. Tantos pensamientos por los hechos ocurridos le hacen pensar que tal vez todos tienen razón, aunque la bestia no quisiera ser de esa manera, era obligada a ser agresiva y actuar como si fuera un alma sin corazón. 

Todos tenemos corazón...-Dijo un día sola con la mano en el pecho, sintiendo sobre la palma de su mano peluda aquel palpitar.- Su historia nadie la sabía pero fue una niña que nació con esas características, su cuerpo cubierto de vello, ojos grandes de un hermoso color dorado pero su cara se asemejaba al de un felino. Realmente no era una criatura horrible pero todos en el pueblo la vieron y señalaron como una criatura endemoniada. Aun así su madre la amaba, la cuidaba y vestía como una niña mas; pero al pasar del tiempo los aldeanos enfadados y al mismo tiempo aterrados de que aquella "niña" fuese peligrosa decidieron invadir su casa, fuera de la aldea. Su madre desesperada intentaba seguirla, con lagrimas en los ojos se preguntaba ¿Quién era el monstruo realmente?...

Todos enfurecidos con palos, cuchillos, fuego entre otras armas amenazadoras le gritaron a la mujer "BRUJA" y para evitar que volviera a engendrar a una nueva criatura, la ataron y quemaron en la plaza del pueblo. La niña desde lo lejos era capaz de percibir el aroma del fuego y al escuchar un ultimo grito de dolor se dio cuenta de que había ocurrido. 

La bestia ahora de 20 años de edad sentía rabia, ira, desprecio hacia todos los del pueblo, hacia ella misma y mas que todo el sentimiento de culpa mas fuerte. Su rostro antes era tierno, sus ojos enormes y su cabellera castaña que resaltaba de todo su cuerpo, tan suave y sedosa. Unas garras largas ocultas entre sus dedos, semejaba aun el cuerpo de una joven normal pero sus piernas eran como la de los felinos, por tal razón no llevaba calzado. 

Muchas veces intente verme como una niña normal...-Recordaba ella.- Normal..-Repitió para si misma.- Normal es ser igual a los demás, caminar, hablar, tener características faciales comunes. 

Sus instintos variaban, sentía la necesidad de cuidarse y por otro lado ser salvaje, recorriendo el bosque hasta acechar a los alrededores de la aldea. Desde las copas de los arboles observaba a los jóvenes aldeanos que estaban en esa época rebelde, cuando en el pueblo estaba terminantemente prohibido entrar al bosque. Los veía tan temblorosos y asustados, mirando desesperados a cada rincón esperando si en verdad había alguna señal de aquella "bestia". Ella no era capaz de bajar pero dedicaba a divertirse un rato haciendo ruidos o moviendo arbustos para que simplemente salieran corriendo. Era impresionante como la gente por miedo no daba oportunidades de nada, ni siquiera de conocerla...pero ¿Por qué es tan importante la aceptación de ellos? ¿Quienes se creen para matar a mi madre de esa manera, juzgar de esa manera?...-Su ceño se frunció.- 

La bestia no lograba tener respuestas, sentia que estaba sola...hasta que un día...

¡Bestia! ¡BESTIA! -Se escuchaba a lo lejos.- ¡Aparece ante mi, yo no te tengo miedo!

Ella impresionada aun no creía lo que estaba escuchando, por esa razón no se atrevió a salir en el primer momento. No tenía miedo a que la mataran, solo tenia terror de que de nuevo salieran corriendo...

¡Vamos! ¿Qué te pasa?...¿Le temes a un simple aldeano como yo? -Dijo en un tono ironico, soltando luego una risita burlona.- 

La bestia cansada de aquello decidió terminar con eso de una vez y salir para que él corriera como todos. Entre un retumbar de arboles sonando por la caída de su cuerpo tomó una posición encorvada ante el joven; este, intentando no perder la calma, simplemente decidió plantar sus pies en el suelo. 

Sé que correrás como todos los demás o en el mejor de los casos serás capaz de asesinarme...-Decía con voz suave mientras se erguía sobre sus patas, dejando al descubierto su cuerpo.- 

El joven no podía creer lo que se encontraba ante él, simplemente la observo mientras que sus ojos brillaban como si estuviese viendo a un Angel.

¿Qué? ¿Por qué demonios me miras así, acaso no tienes miedo? -Su gesto cambio a sorprendida.- 

¿MIEDO? ¡Pero si estoy aterrorizado de la emoción! No sabes, yo sabía que eras real y todo es tan emocionante, realmente eres una criatura espectacular...-Decía mientras que rodeaba a la bestia, mirandole de arriba a abajo.- ¡No lo puedo creer! Te abrazaría si esos dientecitos tuyos no fueran tan largos. 

¿Qué tienen de malo mis dientes largos? - ¿De verdad estaba charlando con una persona? no lo puedo creer.- 

¡Oh¡ ¡no, no nada! -Soltó una pequeña carcajada.- Solo mira, pensé que serias un tanto mas intimidante y grande y quizás fea...sin ofender, claro. Pero todos te describían como el ser mas horripilante de la tierra...Sin ofender, de nuevo. -El se mostraba cómico ante ella, lo cual resultaba mas extraño aun.- Cuéntame una cosa, prefieres comerte a las personas luego de calentarlas a fuego lento o prefieres...¿Cómo se dice? ...¿la carne fresca? 

¿Acaso te estas burlando de mi? -Pregunto ella algo ofendida.-

De nuevo digo que ¡no!, yo te admiro ¿Sabes? Ojalá a mi me tuviesen el miedo que te tienen a ti, para los del pueblo soy un pobre fracasado que no sirve para nada. Imaginate que dije frente a todos que venia a buscarte y fue como decir que iba a buscar una vida. -Suelta una nueva carcajada.- 

La bestia por todo lo que decía aquel joven, no podía evitar reír, hacia mucho tiempo que no se reía de esa manera y jamas a causa de un extraño. 

De verdad estas loco si quieres que los demás te tengan el miedo que me tienen a mi, solo me desprecian por ser así y realmente no como personas. Solo animales inocentes -Lo volteo a ver con malicia actuada por unos segundos.- 

El joven saltó por como ella lo miro y luego dijo: ¡Yo también! -Suelta otra carcajada.- 

Estas loco...-Dijo ella sin evitar sonreír, mostrando sus colmillos.- 


PD: Las personas le tienen normalmente miedo a lo desconocido porque les aterra el cambio, lo cual es normal...pero hay que tener en cuenta que ser de mente muy cerrada hiere a las personas que por alguna razón son diferentes. No solo por el físico, sino también por el pensamiento.

En algún lugar siempre habrá alguien que te admire, pero primero tienes que empezar por admirarte a ti mismo. 

3 comentarios:

  1. Si!! Me dejo picado el final de lo buena que estaba la historia :3

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  2. Tienes razón, muchas veces te califican como algo que no eres como a esa niña por lo cual debía demostrar lo contrario... linda historia...

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