viernes, 11 de mayo de 2012

Armadura Azul.





Un caballero de Armadura Azul, un sueño para cualquier corazón que amaba una ilusión. Un hombre capaz de luchar contra el más temido de los males, más allá de un simple traje de hierro y cuero. Parecía que su armadura cubriese a todas las personas que se encontraban cerca de él, todo perfecto sin miedo a ser sorprendidos.

Aquel hombre lleno de virtudes ante los ojos de los demás guardaba un secreto que solo él era capaz de revelarlo a sí mismo: el miedo a fracasar.

El caballero llegaba al umbral de su puerta erguido y al cruzar esa línea su cuerpo caía sobre sus piernas como un enorme saco de piedras. Su mente divagaba, sus miedos florecían a mitad de la noche mientras que miles de pesadillas lo atacaban sin piedad.

A la mañana siguiente aquel caballero como de costumbre lustraba su Armadura azul después de retocar aquellos golpes de guerras pasadas, manteniendo todo en el estado perfecto. Era impresionante como su rostro cambiaba de semblante cuando se colocaba aquel traje imponente, salía mientras que todos lo admiraban y trataban como un mismísimo héroe.

Ustedes me hacen feliz...-Se repetía diariamente cuando bajaba su yelmo para descansar por segundos.-

Nuevamente al anochecer su cuerpo caía sobre sus piernas, se despojaba de su traje mas lo mantenía lo más cerca posible por alguna emergencia en el pueblo.

Ya hacía tiempo que los guardias no eran capaces de aparecerse por aquel sitio, se mantenían a distancia y todo el trabajo se lo dejaban al Caballero. Desde el momento en que su padre falleció y heredó la armadura a su hijo, este decidió por su cuenta tomar aquel lugar y convertirse en la justicia, la fuerza y el corazón de su gente cuando los guardias que debían velar por la seguridad del pueblo dejaron de hacer su trabajo.

En una de tantas noches que el hombre se dejó caer en su lecho, cerró los ojos. Su día había sido duro nuevamente, tenía lesiones en sus músculos y con el tiempo su corazón empezó a fallar. Parecía que su cuerpo no podía resistir más. Se dejó llevar lentamente por sus sueños mientras que su respiración se tornaba lenta y cada vez más suave.

"Dulce guerrero que ofreciste tu alma, tu fuerza y tu corazón a tus seres queridos, descansa tranquilo...es el turno de cada quien cuidarse a sí mismo, aprender que vivir es más que depender. Y ser feliz o infeliz es decisión de uno mismo...

 Dulce guerrero ahora descansa tranquilo..."


PD: La verdad es que no podemos solucionar siempre los problemas de nuestros seres queridos y mantenerlos a salvo del sufrimiento o cuidarlos de sus caídas. El querer se basa en estar simplemente allí para apoyar, ser capaces de comprender y dar hasta los dos brazos para ayudar a levantar a las personas cuando se tropiezan.


2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. Creo que es difícil no sentirse identificado en esta. Pasa a veces que por intentar hacer que las personas que queramos sean felices, nos ponemos en segundo plano. Y aún cuando hacemos esas cosas porque nos da gusto y nos hace felices, a la final terminan pasando factura, por así decirlo.

    Evitando ser demasiado personal con mis comentarios, solo quiero decir que es genial leer tus historias porque es fácil sentir calma y distraerse del entorno cotidiano con las cosas que tienes que contar.

    Te quiero muchísimo.

    PD: Igual, eres la peor por borrar mi comentario anterior xD

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